Preservacion


El relato de los músicos que pasaron por la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce.

Yuiko Asaba, violinista, sexta camada.
Llegué a la Orquesta Escuela de Tango desde Inglaterra con la aspiración de aprender el tango auténtico, y también para investigar y escribir mi tesis de maestría sobre tango. La interacción con los maestros invitados, los docentes y los estudiantes es muy valiosa. Me encantó conocer a otros músicos, algunos ya profesionales y muy talentosos jóvenes tangueros.
Siento que el modo de aprender el tango en la OET es una de las mejores formas de aprender música, y una de las más inolvidables experiencias que cambiaron mi vida musical.
Juri Nakamura, violinista, octava camada.
Vine desde Japón atraída fuertemente por el tango. Estando de paseo me dirigí a La Casa del Tango, y con ver un solo ensayo de la orquesta escuela me bastó para tomar la decisión de venirme a la Argentina para participar de ella.
Al principio solo pensaba en el tango, pero en la orquesta escuela aprendí no solo tango, si no también a disfrutar de la
música. Tuve el honor y el placer de estar en contacto con grandes maestros que fueron una gran fuente de alimento para mi espíritu.
Pablo Jaurena, bandoneonista, séptima camada.
La Orquesta Escuela es una experiencia única e invaluable. Durante dos años recorrí 1400 km por semana para asistir a los ensayos. Valió ese sacrificio y más. Viviendo en Córdoba no me quedaba otra alternativa para perfeccionarme. El contacto directo con los Maestros es beber de las fuentes.
Vivenciar el repertorio clásico desde adentro es impregnarse
inevitablemente de los estilos. Allí es donde la función de la OET se consuma. Por otra parte, los excelentes solistas de la orquesta me hicieron crecer mucho en el concepto de ensayo, ensamble y en la técnica del instrumento. Personalmente, la OET me dio muchas herramientas para el trabajo profesional, lo cual comprobé luego tocando por ejemplo con maestros como Osvaldo Piro o Atilio Stampone. Fue para mí como un sueño que pasa rápido y luego se añora.
Lisandro Baum, pianista, octava camada.
Me costó mucho escribir sobre mi experiencia en la OET porque es realmente inmensa. Imaginen estar tocando 2 años con una orquesta típica, dirigida por Maestros del tango, conocer y tocar música de Di Sarli, Gobbi, Salgán, Pugliese. Para mí fue un gran descubrimiento: recién empezaba a tocar tango y a través de la orquesta conocí el piano de Di Sarli y Salamanca, el violín de
Vardaro y de Gobbi, el bandoneón de Ruggiero, el sexteto de De Caro, la obra de Emilio Balcarce. Agradezco por hacer tan entrañable ese aprendizaje a todos los que hacen la OET y a mis ex compañeros de orquesta.
Claudia Spalletta, violinista, octava camada.
Me habían hablado mucho y muy bien de la Orquesta Escuela de Tango. Y sin querer, y de a poco, se fue convirtiendo en una meta a alcanzar. Pasé dos maravillosos años allí, donde cada ensayo era una fiesta… un lugar donde el disfrute y el esfuerzo iban de la mano. Allí nos encontrábamos, no sólo para aprender de los grandes maestros los secretos del tango, sino también
para crear, para crecer,…para hacer música juntos. Personalmente, el tango me ayudó a acercarme a mi instrumento de una nueva manera, a soltarme más. . . a conocer más posibilidades del violín y a descubrir nuevas habilidades en mí. Todo un nuevo universo se abrió gracias a la Orquesta Escuela. Hoy sigo caminando y creciendo en este nuevo horizonte, pero con la alegría de saber que mis primeros pasos fueron dados bajo la tutela de capos como Néstor Marconi, Ramiro Gallo, Federico Pereiro, Germán Martínez y Patricio Cotella.
Marisol Canessa, violinista, quinta camada.
Cuando entré a la Orquesta Escuela hacía unos años que tocaba tango en distintas agrupaciones. Entré sabiendo que allí iba a enriquecerme con una cantidad de experiencias, como por ejemplo tocar temas de todos los estilos de las grandes orquestas de la época de oro del tango y de los actuales compositores, bajo la dirección de sus protagonistas. En especial bajo la batuta de Emilio Balcarce, que no sólo nos dio el honor de
compartir su música, sino que también nos orientó y nos ambientó en el mundo de las orquestas de los grandes maestros que hoy son nuestra inspiración. Tener la oportunidad de que el violinista o bandoneonista que estuvo en esas orquestas te pase los "yeites" y te hable de la misma forma en que se hablaba en los ensayos de estos grandes maestros, o que te cuente cómo eran los bailes en esa época, es algo invalorable, ya que de estos maestros solamente lo podemos recibir. Todo esto es lo que hace que hoy tenga el mejor de los recuerdos de la Orquesta Escuela.